José Clemente Paz no se fue de Francia con las manos vacías, sino con los planos de su nuevo hogar, un palacio de escala inusitada que formaría parte luego del patrimonio arquitectónico más importante de la nación. El apoderado del diario La Prensa erigió, con el diseño de uno de los profesionales más prestigiosos de la época, una residencia a la medida de su empresa, la mayor de la Argentina.

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El Palacio Paz es la edificación más imponente de nuestro país. Construido a partir del trazado del arquitecto francés Louis Marie Henri Sortais (1860 - 1911), esta estructura ostentaba el lujo y la majestuosidad de un proyecto que no se privó de nada. Su dueño, sin embargo, ni siquiera pudo disfrutarlo. Semejante emprendimiento de unos 12.000 metros cuadrados llevó 12 años en finalizarse.

Un sueño gestado en París

José C. Paz, estanciero, editor, militar, diplomático y abogado, fundó en el año 1869 el diario La Prensa y se convirtió en el apoderado de uno de los periódicos más importantes del mundo en su época. Mientras estuvo en París, le encargó al arquitecto Sortais, egresado de la École des Beaux-Arts de esa ciudad, el proyecto de su nueva mansión, la cual estaría compuesta internamente de tres residencias: una para él y su esposa Zelmira Díaz Gallardo, otra para su hijo Ezequiel Paz y su cónyuge Celina Zaldarriaga y la tercera para su sobrino Alejandro Paz y su consorte Angélica Sastre.

El director de restauraciones en el Panteón de Agrippa, diseñador del Palacio de Educación, Letras, Ciencias y Artes en el Campo de Marte y el Pabellón Rodin y ganador del prestigioso Grand Prix de Rome en 1890, se puso al hombro la construcción de un coloso de 12.000 m2, 140 habitaciones y 40 baños que derrochaban lujo y detalle sin miramientos.

Arquitectura francesa en suelo porteño

Como era frecuente en el caso de las encomiendas efectuadas fuera del país, Sortais nunca viajó a Buenos Aires, por lo que su proyecto original (1902) fue adaptado por el ingeniero arquitecto Carlos Agote, quien dirigió las obras hasta su finalización. Semejante construcción llevó varios años, y Paz no logró vivir en el palacio. Murió en Montecarlo el 10 de marzo de 1912.

El plano había demarcado la entrada de honor frente a la Plaza San Martín, en un terreno trapezoidal donde se dispusieron frentes y puertas a tres calles: Marcelo T. de Alvear, Maipú y Santa Fe. El diseño tenía ostensibles guiños franceses. El frontón con altorrelieve por Santa Fe es una versión anónima de “El triunfo de Flora”, que realizó Jean Baptiste Carpeaux para el Palacio del Louvre, y hay elementos decorativos comparables a los utilizados por el arquitecto Salomón de Brosse en el frente del Palacio de Luxemburgo, según explicaron desde La Nación.

Estilos imperiales y salones de ensueño

Sin embargo, la decoración interior responde también a diversas estéticas: Renacimiento francés para la Galería de Honor y el comedor principal; Regencia para el Salón de Baile; Luis XVI e Imperio para salones menores y Luis XIV para el Gran Hall de Honor, un majestuoso recinto circular revestido en mármoles preciosos y coronado por una bella cúpula de vitraux ornamentada con la faz de Apolo, en el que asimismo pueden admirarse dos esculturas de Raoul Larche: “Diana” y “Les Roseaux”.

El Palacio Paz alberga en la actualidad el Círculo Militar de la Nación. Gobierno de la Nación

Tras el fallecimiento de Paz, se habilitó un sector para su hija Zelmira y sus cuatro hijos. Finalmente, la casa fue terminada en 1914 y abrió sus magníficos salones a la sociedad.

Entre los 140 ambientes, había fumoirs, espacio de esgrima, salón de cinematógrafo, galería de música, salón de baile, cerca de 16 escaleras, cinco comedores, nueve ascensores y más de 40 baños. Las estancias “cotidianas” están triplicadas, una para cada familia, en el primer piso de cada ala.

Desde el año 1938 el edificio alberga al Círculo Militar y al Museo de Armas de la Nación.